Una IA personal que no manda nada al servidor
Claramel es un proyecto propio del estudio. Un asistente de inteligencia artificial on-device para Android, fork de Google AI Edge Gallery, con el modelo Gemma 4 E4B-it corriendo localmente sobre Xiaomi 15 Ultra. Lo que el usuario le cuenta se queda en el teléfono. Lo que le responde nace de su propia mente, no de la nube.
El reto editorial fue particular. Cuando el diferenciador del producto es la privacidad por arquitectura —ausencia de servidor, modelo local, conversación que no viaja— la marca tiene que comunicar lo que no ocurre. Nadie ve lo que no ocurre. La marca tenía que hacer visible la promesa sin convertirla en disclaimer.
Mente clara, voz cálida
El tagline rector es Mente clara. Voz cálida. Esa es la oferta completa del producto en cuatro palabras. Mente clara es la precisión del modelo. Voz cálida es el registro de respuesta. El manual lo coloca como pieza tipográfica con jerarquía de capítulo, no como ornamento. Cada decisión posterior del sistema se mide contra esas dos palabras.
Mente clara obliga a una jerarquía visual sobria, sin adornos que compitan con el contenido del usuario. Voz cálida obliga a una paleta no fría —ámbar como protagonista, no azul tech— y a una tipografía con presencia editorial, no neutra. Las dos consecuencias visuales se derivan del tagline antes de elegir ninguna familia ni ningún hex.

El nombre cruza dos palabras
Claramel es el cruce entre clara —luz, transparencia, claridad mental, la respuesta sin rodeos— y caramel—calidez, cuerpo, presencia humana, la dulzura sin empalago. El manual documenta esa etimología en la página de origen del nombre, con una frase que orienta el sistema entero: «Una mente que no se enreda, con una voz a la que sí vuelves».
Esa lectura del nombre orienta el sistema cromático. La paleta gira alrededor del ámbar como tono rector porque el nombre lo pide. Cuando el manual decide un color de acento, no lo decide en el vacío: lo decide contra la promesa que el nombre ya hizo.
Cinco colores con función operativa
La paleta canónica son cinco tonos. Miel como acento rector y firma del producto activo. Tinta como base oscura para dark mode y body extenso sobre claro. Papel como fondo claro y body principal. Salvia para estados secundarios y signaling pasivo. Vino reservado para advertencias o acento editorial puntual.
La regla operativa codificada: Miel aparece sólo cuando el asistente está respondiendo. En idle, en input vacío, en estado loading, Miel desaparece. El color funciona como signal real, no como decoración. Cuando el producto está callado, el color está callado. Cuando responde, el color firma la respuesta.

Tres tipografías con role separado
El sistema tipográfico son tres familias con función definida. Fraunces para display: masthead, headlines de marca, tagline en aplicaciones primarias. Inter para body: contenido del producto, UI, captions, copy de marketing. JetBrains Mono para data: nombre de modelo, versión, latencia, hash de configuración local.
La regla mental es la misma que aplicamos a otros manuales del estudio. Cuando el lector ve serif está en territorio editorial. Cuando ve sans está leyendo producto. Cuando ve mono está mirando un valor verificable de sistema. La distinción es invisible hasta que se rompe. En veintinueve páginas no se rompe.
Cómo se documenta la privacidad sin convertirla en disclaimer
El reto verbal específico de Claramel: comunicar que el modelo corre on-device sin convertir esa información en una página de términos legales. La solución codificada en el manual fue tratar la privacidad como propiedad del producto, no como característica de marketing. Cada vez que el manual habla del modelo lo nombra como local. Cada vez que muestra una conversación, indica que el contexto vive en el dispositivo.
Esa repetición no es eslogan. Es disciplina editorial. Si la marca menciona el servidor que no usa cada vez que tiene ocasión, suena defensiva. Si dice modelo local con la naturalidad con la que dice modelo, la promesa entra en el lector sin requerir argumento.
Veintinueve páginas, una ronda
El manual se entregó como Esencial: veintinueve páginas A4 landscape, una ronda de revisión incluida. El alcance del Esencial cubre lo que un producto digital necesita para salir consistente: cover, prólogo, esencia, manifiesto, identidad, color, tipografía, voz, aplicaciones primarias y contraportada. Lo que se queda fuera del Esencial es la documentación extendida —governance, plantillas comerciales, sistema de merch— que un proyecto técnico de fase temprana todavía no necesita.
Lo que el proyecto enseñó al estudio
Claramel nos enseñó algo concreto sobre marcas de producto on-device: el diferenciador invisible —la privacidad por arquitectura— se documenta como vocabulario, no como bandera. Si cada pieza usa la misma palabra para nombrar el modelo local, la promesa entra sin necesidad de argumentar. Si la marca cambia de nombre cada vez —«sin servidor», «privado», «offline», «local»— el lector deja de saber qué tiene delante.
Si tu producto está en este punto
Claramel describe un patrón frecuente en producto técnico de fase temprana: diferenciador real pero abstracto, urgencia de tener marca operativa antes del lanzamiento, alcance acotado a lo que el producto necesita ahora —no a lo que necesitará en seis meses. El tier Esencial cubre exactamente este caso.
Si quieres alcance, plazo y precio cerrados, los tres tiers se ven en una página. Si prefieres comparar con el resto del portfolio antes de decidir, aquí están los cinco casos.






